Ayer conocí a un sol...

Supuestamente ya estoy acostumbrado al cambio climático...pero ayer fue uno de esos días en los que no estaba preparado para que el sol me iluminara tanto. Entre los rayos del sol tuve la inmensa fortuna de conocer a Sarita, que con sus escasos 5 años de edad, tiene la sabiduría en los ojos. Sarita no es común, ella palpa la vida con sus manos y con sus ojos, ella manda alegría en su silencio sabio. Yo no le veo su déficit por ningún lado de su alma, yo solo veo que brilla, brilla y brilla como el sol.
Ayer Sarita me recordó tantas cosas... ayer Sarita me recordó que se necesita mucha fuerza para estar parado en la vida, -como el sol-, me recordó que a veces uno quiere saber tanto, que termina olvidando todo lo que quería saber, me recordó que nunca hay que dejar de explorarnos como seres y como humanos.
Cuando Sarita me dió la mano, se dejó querer y me empezó a sonreir, yo ya no me acordaba que mi piel facial es sensible y que mi cara estaba enrojecida, -me tenía rendido a sus pies-.
Sarita me recordó a todos esos seres hermosos que hablan con los ojos, me hizo revivir un momento que aparentemente fué lejano a mi...pero muy cercano a la vez. Sucedió hace algunos años en el metro del D.F. estando yo sentado cerca de un señor con un niño sordomudo, en el que se comunicaban tan profundamente, con gestos, con miradas, pero sobretodo con todo el amor del mundo... por lo tabto las palabras hubieran estado absolutamente fuera de lugar, fue una escena tan hermosa, tan real, que nunca olvidaré. También recorde un trabajo muy especial que marcó mi vida hace 10 años donde trabajé en Comunidad Terapéutica, que fue en mi añorada y tierra natal Monterrey, donde entendí lo subjetivo que son las discapacidades en las personas, -donde fuera de mis papas o mis abuelos-, nunca había visto a alguién como estos chavitos con retardo mental, que emanaran tanto amor desinteresado, ahí empezé a comprender lo que en realidad vale la pena... me enseñaron a despojarme de lo inecesario para volverme auténtico y aprender a ser humilde.
En la vida hay 2 caminos amar o sufrir, cuando aprendemos a amar, lo que en algún otro momento nos haría sufrir, empieza entonces un amoroso camino ascendente hacia nuestra verdad. Ayer decidí que el sol no me iba a quemar, porque me iluminó. Y gracias a Sarita me dí cuenta que día con día la vida es una decisión, que de algún modo repercutirá.
Sarita, destellante sol, gracias por hacerme brillar y por hacerme hablar sin palabras, cosa difícil para mi. Sarita, destella nte sol, gracias por tu autenticidad.
Ayer Sarita me recordó tantas cosas... ayer Sarita me recordó que se necesita mucha fuerza para estar parado en la vida, -como el sol-, me recordó que a veces uno quiere saber tanto, que termina olvidando todo lo que quería saber, me recordó que nunca hay que dejar de explorarnos como seres y como humanos.
Cuando Sarita me dió la mano, se dejó querer y me empezó a sonreir, yo ya no me acordaba que mi piel facial es sensible y que mi cara estaba enrojecida, -me tenía rendido a sus pies-.
Sarita me recordó a todos esos seres hermosos que hablan con los ojos, me hizo revivir un momento que aparentemente fué lejano a mi...pero muy cercano a la vez. Sucedió hace algunos años en el metro del D.F. estando yo sentado cerca de un señor con un niño sordomudo, en el que se comunicaban tan profundamente, con gestos, con miradas, pero sobretodo con todo el amor del mundo... por lo tabto las palabras hubieran estado absolutamente fuera de lugar, fue una escena tan hermosa, tan real, que nunca olvidaré. También recorde un trabajo muy especial que marcó mi vida hace 10 años donde trabajé en Comunidad Terapéutica, que fue en mi añorada y tierra natal Monterrey, donde entendí lo subjetivo que son las discapacidades en las personas, -donde fuera de mis papas o mis abuelos-, nunca había visto a alguién como estos chavitos con retardo mental, que emanaran tanto amor desinteresado, ahí empezé a comprender lo que en realidad vale la pena... me enseñaron a despojarme de lo inecesario para volverme auténtico y aprender a ser humilde.
En la vida hay 2 caminos amar o sufrir, cuando aprendemos a amar, lo que en algún otro momento nos haría sufrir, empieza entonces un amoroso camino ascendente hacia nuestra verdad. Ayer decidí que el sol no me iba a quemar, porque me iluminó. Y gracias a Sarita me dí cuenta que día con día la vida es una decisión, que de algún modo repercutirá.
Sarita, destellante sol, gracias por hacerme brillar y por hacerme hablar sin palabras, cosa difícil para mi. Sarita, destella nte sol, gracias por tu autenticidad.


Comentarios
http://www.eskritores.com/relatos/060217%20daniela.htm
Sabes que tengo la Bendicion de convivir con una maravillosa persona con esos dones tan grandes y especiales.
Es gente que nos enseña un mundo paralelo donde no hay apariencias falsas ni estress por quedar bien con todos. La humildad y el amor como tu bien platicas, son escencias que estos angeles nos muestran, si las queremos ver o no, ya es nuestra desicion pero ellos son creo yo, las "antenas" donde Dios transmite sus palabras.
Te mando un abrazo y gracias por escribir lo que muchos quiza no sepamos ni hablar...
Te quiero,
MiR
pd. la recomendacion fue de "la flautita" (dice q asi le dices)
att
janethbernalgzz